¿CUÁNDO ES HORA DE SALTAR? IMPRESIONES DESDE SAO PAULO.

Mi última visita por motivos familiares a Brasil, a la ciudad de Sao Paulo, me ha hecho reflexionar profundamente sobre la concepción, modelo de crecimiento, urbanismo, habitabilidad y sobre todo la sostenibilidad o la falta de ella de als grandes ciudades o núcleos urbanos de población, de las que Sao Paulo es toda una referencia.

Se dice, en el cuento de la rana y la olla de agua hirviendo, que si se echa una rana a una olla con agua hirviendo, ésta salta inmediatamente hacia afuera y consigue escapar de la olla sin siquiera quemarse. Pero si ponemos agua en la olla a temperatura ambiente y echamos una rana, ésta se queda tan fresca dentro de la olla. Y si a continuación, comenzamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona bruscamente sino que se va acomodando a la nueva temperatura del agua hasta perder el sentido y finalmente morir literalmente hervida.

La rana y la olla

Figura 1. La historia o el cuento de la rana en la olla.

La siguiente, es una breve reflexión de una pequeña rana que ha caído casualmente de golpe en la cacerola con agua ya muy caliente y se siente algo escaldada, pero que ve millones de ranas flotando rutinariamente en el caldo crecientemente caliente de la cacerola. Oyó a muchas ranas croar que la situación se estaba haciendo insostenible, pero casi ninguna saltaba fuera. Quizá es que para ver hasta qué punto un problema en el que estamos inmersos es lo suficientemente grave, hay que salirse de él, verlo desde otra perspectiva.

La pregunta, que obviamente termina sin respuesta, es que cuál es el punto de temperatura que nos debería hacer conscientes de que hay que saltar fuera de la olla. No lo sé, sinceramente, no lo sé, ni en Sao Paulo, ni en muchas otras grandes ciudades como Madrid.

Comencemos por una breve introducción al escenario del problema.

Una ciudad, un área metropolitana, un Estado y una nación federal

La ciudad de San Pablo (São Paulo) es hoy una tremenda megápolis de casi 11 millones de habitantes aunque su área metropolitana —bajo el concepto de ciudad propiamente dicha— que integra 38 municipios absorbidos por el crecimiento desaforado de esta ciudad, cuenta con una población de 19.889.559 habitantes. Es la capital del Estado de Sao Paulo, uno de los 26 Estados con que cuenta la República Federal que es Brasil. Ocupa 248.800 Km2, aproximadamente la mitad de la superficie de España. Este Estado tiene 42 millones de habitantes, casi la población española y es el más rico, en términos económicos, de Brasil, con aproximadamente un tercio del PIB de Brasil. Sólo este Estado ya supone casi el PIB de España y es más alto que el de cualquier país sudamericano.

Brasil, es a su vez el gigante latinoamericano, con una población que ya supera los 200 millones de habitantes y dispone de 8.500.000 Km2 de territorio que incluye la mayor masa boscosa del planeta, la Amazonia. Su PIB y es más de dos veces el de España, con 2.421.637 millones de US$ (nominal) y una renta per capita de 12.339 US$ por habitante. El Índice de Desarrollo Humano es de 0,730, que se considera alto, aunque su distribución de riqueza dista mucho de ser homogénea.

PIB y Población de Brasil

Figura 2. Evolución de la población de la ciudad de Sao Paulo desde 1872 hasta 2010. Fuente: Instituto Brasileiro de Geografía e Estadistica.

Con el gráfico de evolución del crecimiento de población de la ciudad de Sao Paulo e incluso considerando que la tasa de crecimiento se modera considerablemente desde 1980, considerando este lapso, el crecimiento poblacional del periodo 1980-2010 es del orden del 1% anual (nacimientos-muertes). Si extrapolásemos ese crecimiento al área entera de Sao Paulo con sus cerca de 20 millones, para el año 2035, se podría esperar que este conglomerado urbano alcanzase la espantosa cifra de 25 millones de habitantes. Un crecimiento del 25% en poco más de dos décadas. Si la población mantiene el nivel de ocupación de territorio por habitante, cabe esperar que el Sao Paulo de 2035 tenga un 25% más de superficie y que las distancias promedio a recorrer sean del orden del 5-7% más, si ello fuera posible. Algo parecido a su nivel de consumo de recursos, entre otros, el energético. Ello, por no hablar de que la población tiene graves desequilibrios económicos entre las clases altas y las más bajas, que son las más numerosas. Si el esfuerzo incipiente, que se ha quedado en no mucho, de los supuestos gobiernos de izquierda recientes en Brasil, llevase a un aumento del nivel de vida (generalmente siempre entendido como aumento del nivel de consumo de bienes y servicios por habitante), la multiplicación de la demanda de espacio, viviendas, infraestructuras, y de bienes sería estratosférica.

Un Brasil de actualmente 200 millones de habitantes, se convertiría en un país de 250 millones para 2030 con esa baja tasa media geométrica de crecimiento de la población.

Un vistazo al panorama energético brasileño

En cuanto a consumo de energía, una comparativa con España sería la siguiente:

Comparativa España Brasil

Tabla 1. Comparativa Brasil-España en consumo de energía en millones de toneladas equivalentes de petróleo (MTep)

Su inmenso poderío en producción hidroeléctrica queda claramente destacado. En energías renovables, sin embargo, España supera en términos absolutos en producción eólica con 22 GW instalados, frente a los 2,5 GW de Brasil (2012). La energía solar es también más favorable a España, con cerca de 7 GW de potencia instalada; en Brasil apenas están despegando, aunque acaban de establecer un mecanismo de subastas, por las que esperan alcanzar los 9 GW de potencia instalada. Sin embargo, todavía su consumo de energía primaria per capita es menos de la mitad que el del español, con toda la crisis que se supone sufre el segundo desde 2008 y con todas las alabanzas sobre la consideración positiva de emergente de Brasil.

Brasil, a pesar de ser ya un gran productor de petróleo, sigue siendo importador.

Brasil petroleo segun Mazama Science

Figura 3. Producción, consumo e importaciones de petróleo en Brasil. Fuente:
http://mazamascience.com/OilExport/ tomado de BP.

Por alguna razón, la AIE estima que Brasil será la gran sorpresa del crecimiento de la producción de petróleo de ahora al 2035, según su World Energy Outlook (WEO) de 2013 y espera que pase de producir los actuales 2 millones de barriles diarios a nada menos que 6 millones de barriles diarios para esa fecha no tan lejana, todo ello, fiando el crecimiento de la producción a las prospecciones y reservas declaradas en aguas profundas.

Petróleo en Brasil

Figura 4. Producción de petróleo estimada para Brasil en el Escenario de Nuevas Políticas del World Energy Outlook de 2013 (WEO 2013) de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Página 369.

Esta misma organización tan optimista, prevé un crecimiento de la demanda interna de petróleo como sigue:

Demanda brasileña de líquidos combustibles por producto

Tabla 2. Demanda brasileña por tipo de producto combustible en miles de barriles diarios, según el WEO 2013 de la AIE. Página 355.

De los gráficos anteriores, se desprende que la AIE espera que Brasil pase a convertirse en un país exportador neto de petróleo, a pesar del crecimiento interno de la demanda de los 2.695.000 barriles diarios de 2012 a los 4.201.000 barriles diarios de 2035, que incluyen un considerable aumento de la producción de biocombustibles, que crece anualmente de forma acumulativa por encima de la producción de origen fósil.

La apuesta de Brasil por los biocombustibles no tiene parangón en el resto del mundo. En un equivalente energético, representan el 12% de todos los combustibles líquidos que se consumen en Brasil. Los que llegan por primera vez a este país, pueden percibir el olor intenso a alcohol quemado.

Lo que en el resto del mundo se empieza a reconocer como un imposible de la sostenibilidad (tratar de alimentar los más de mil millones de motores de combustión interna con derivados salidos de los cultivos que agotan la tierra), aquí parece que según la AIE y el propio gobierno de Brasil se mantiene como política energética hasta 2035, fecha en la que, a pesar del aumento previsto del consumo nacional, se sigue manteniendo en un porcentaje similar la contribución energética de los biocombustibles al consumo nacional de líquidos.

Esto tiene un reflejo social importante. Los ciudadanos saben perfectamente del menor poder de combustión por volumen equivalente de los biocombustibles frente a los combustibles fósiles equivalentes. Las muy numerosas gasolineras de las grandes ciudades así lo reflejan en sus precios. Cabe destacar la curiosidad de que los precios de los biocombustibles se ven afectados por la temporada en la que se compran, en función de si hay disponible más o menos stock en los grandes depósitos de las empresas del downstream (río abajo o de las refinerías a las estaciones de gasolina).

En el anecdotario brasileño cabe apuntar el elevado número de personas que atienden todavía en cada gasolinera, en línea totalmente opuesta a Europa, donde se mecaniza al máximo el servicio para convertir al cliente en manipulador y además consumidor de otros productos. En Brasil puede haber, seguramente debido a las políticas de empleo del gobierno, unos 8 empleados por gasolinera y turno, ofreciendo desde el rellenado, al lavado de vidrios o del coche, revisión de neumáticos, etc., etc. Quizá sea ésta una de las razones ocultas por las que el desempleo está en un 5,5%, aunque la línea de la pobreza pilla al 21% de la población por debajo de ella. El retroceso aparente de una mecanización que de todas formas existe y que, por ejemplo, en Europa y en España en concreto, sirve para desalojar trabajadores hacia la exclusión para permitir que las empresas aumenten la competitividad (no se sabe bien hacia dónde), es algo que invita a reflexionar a los que estamos viviendo el proceso de degeneración laboral hacia modelos más parecidos al brasileño.

Algo parecido pasa en muchos otros sectores: autobuses y hasta microbuses con conductor y cobrador, a la antigua usanza en Europa; tiendas en las que varios atienden, pero siempre cobra otro, restaurantes, cafeterías y hasta ascensores totalmente automatizados que hasta en los centros comerciales de mayor lujo, disponen de un ascensorista que ni siquiera tiene que girar una palanca, sino apretar el mismo botón que apretaría el usuario.

Lo curioso es que a pesar de que esperan un crecimiento de la demanda interna de combustibles líquidos del 1,9% anual a lo largo de este periodo, la AIE estima que se hará en un entorno como el siguiente:

PIB e indicadores de población Brasil

Tabla 3. PIB e indicadores de población para Brasil hasta 2035, según el WEO 2013 de la AIE. Página 323.

Esto es, el milagro de aumentar la producción de líquidos combustibles, principalmente no convencionales para los fósiles y biocombustibles, que se producirá a un ritmo del 1,9% anual acumulativo en promedio, pero con crecimientos de población estimados según la división de población de Naciones Unidas, de entre un 0,8 y un 0,6%, menos de lo que incluso ahora está creciendo, después de la desaceleración, pero al mismo tiempo, esperando un crecimiento económico (PIB) acumulativo anual en el periodo de un 3,7%. Sería un caso muy singular esta ganancia económica con tan poco aumento de consumo de energía interno.

En cuanto al gas natural, el gigante brasileño sigue aumentando su necesidad de importar este tipo de combustible. El siguiente gráfico muestra el volumen

Brasil gas natural

Figura 5. Producción, consumo e importaciones de gas de Brasil. Fuente: mazamascience.com/OilExport/ tomado de BP.

Este volumen de energía que Brasil consume, representa aproximadamente el 20% del petróleo que se consume en equivalente energético y el 10% del total de la energía primaria.

Las importaciones provienen fundamentalmente de Bolivia. La producción de los yacimientos nacionales, en muchos casos de la producción de plataformas marinas de Mexilhao y cercanías, más cercanas que los yacimientos de Santos.

La AIE proyecta un crecimiento enorme de la demanda que casi se triplicaría en 2035 respecto de la actual. Que esto pueda llegar a ser cubierto con las nuevas prospecciones de Santos o de Campos ya es otra cuestión.

Uno de los usos más importantes es el de la generación eléctrica, porque son elementos de apoyo a las incertidumbres de la generación hidroeléctrica, que en Brasil alcanza cifras prodigiosas, debido a sus grandes flujos fluviales, pero que precisamente dependen mucho de la climatología. Hasta dónde se desarrollará el consumo de gas por esta vía, es algo que ni la AIE se atreve a pronosticar.

Con todo, el mayor problema al que se enfrenta Brasil, es el muy alto costo energético, pero también económico, que exigen las muy complejas plataformas marinas en las que se basan las grandes promesas de crecimiento de las producciones de petróleo y gas.

Según la propia AIE, la industria del petróleo está gastando más de 30.000 millones de dólares anuales en el sector upstream (río arriba o exploración, perforación y extracción hasta refinería). Unas diez veces más que en las exploraciones iniciales. Para el periodo considerado hasta 2035, se considera que el gasto que Brasil tendrá que afrontar alcanzará los 60.000 millones de dólares anuales en promedio. Una cifra brutal que habrá que ver de dónde sale, porque representará un coste aproximado, sólo para este sector específico de la industria energética, de unos 40 dólares por cada barril que se espera extraer, si todo va como se ha planteado.

La energía neta de estos yacimientos en aguas ultraprofundas es una cuestión difícil de dirimir, por los datos.
En cuanto al carbón,

Brasil carbón

Figura 6. Producción consumo e importaciones de carbón de Brasil. Fuente: http://mazamascience.com/OilExport/ tomado de BP.

También Brasil es un importador creciente de carbón, para su industria siderúrgica. No obstante, el carbón es una fuente menor en este gran país, porque representa apenas el 5% de toda la energía primaria que consume.

El potencial renovable de Brasil, sin duda está principalmente en su capacidad para la hidroelectricidad. Esta fuente energética de calidad, pues entrega directamente en forma eléctrica refinada, representa en Brasil nada menos que el 34% del consumo total de energía primaria en equivalente. Y tiene un potencial que podría duplicarse con relativa facilidad, aunque siempre hay que poner algo en cuarentena los datos de lo que supone anegar grandes superficies y el concepto relativo que para las grandes entidades energéticas representa lo que denominan “impacto en áreas sensibles”, generalmente relacionado con los territorios indígenas a desplazar o con el anegamiento de los cada vez menores lugares protegidos.

Brasil hidroeléctrica

Figura 7. Producción hidroeléctrica de Brasil. Actual y potencial. Fuente: WEO 2013 de la AIE. Página 385, tomado a su vez de la EPE (2007) y de la propia AIE

Sólo Itaipú representa 14 GW de los que algo más de 12 GW son para Brasil y algo más de 1 GW para Paraguay. Estos grandes embalses, son un problema para la flora y la fauna local, impidiendo migrar a gran cantidad de peces (las piscinas gigantes establecidas al efecto en ascensores para llevar a los peces río arriba o río abajo, son una suerte de burla a los flujos naturales migratorios. Cambian el clima localmente, producen devastadores desplazamientos humanos y anegamientos considerables de selva.

Pero también desde el punto de vista energético, representan una debilidad asociada a su fortaleza productiva, por estar tan altamente concentrados.

Cualquier problema en Itaipú dejaría a la zona de Sao Paulo, que se alimenta principalmente de esta represa con líneas de muy alta tensión de corriente continua, en serios problemas de supervivencia y a la red eléctrica de Brasil en graves complicaciones de estabilidad. Por otra parte, la estacionalidad de las lluvias representa otro gran reto, pues es enormemente variable según el año. Algo parecido al etanol y al biodiesel, que se producen principalmente según la cosecha de temporada y hacen variar los precios de forma apreciable según el momento.

Volvamos a la macrociudad

Pero volvamos al área metropolitana de Sao Paulo. Es la mayor ciudad de América del Sur y la sexta más poblada del mundo. Es el principal centro financiero y capital económica de Brasil. Algunas fuentes la ubican como la mejor ciudad para hacer negocios en América Latina.

2'131122 Sao Paulo y Rio desde 400 km

Figura 8. Vista desde la altura de 400 Km de la Estación Espacial Internacional del área metropolitana de la ciudad de Sao Paulo, del puerto de Santos, las próximas ciudades de Campinas y de San Sebastião, de los municipios másricos de Brasil por tener llegada de oleoducto, refinerías y sede muchas de las industrias petrolíferas marinas situadas frente a estas costas. A la derecha, la ciudad de Río de Janeiro.

La vista espacial de esta macrociudad, hace temblar cualquier análisis de huella ecológica o capacidad de sobrecarga. Pensar las distancias que deben cubrir los productos necesarios para toda esa concentración humana produce escalofríos
El parque automotriz del área de Sao Paulo es de más de 7 millones de vehículos privados y la mayor cantidad de vehículos por habitante de toda Latinoamérica. En realidad, no son muchos más vehículos por habitante que, por ejemplo, en Madrid, donde hay registrados más de 4 millones de vehículos en la Comunidad. Sao Paulo aumenta en casi 1.200 nuevos automóviles diarios; los analistas ven al auto privado como un símbolo de estatus; por otra parte, nada nuevo respecto de la visión que se tiene del vehículo privado en el resto del mundo.

La contaminación provocada por los vehículos en Sao Paulo causa 4.600 muertes cada año en la mayor ciudad brasileña, un número que triplica los fallecimientos por accidentes de tránsito, que ya son bastante numerosos, según un informe divulgado en la celebración del Día Mundial sin Automóviles.

Según la investigación del Instituto de Salud y Desarrollo Sostenible, ese tipo de contaminación es responsable por la reducción de 1,5 años de vida de la población en la región metropolitana de Sao Paulo.

A pesar de algunos esfuerzos de las autoridades municipales que han inaugurado recientemente más carriles exclusivos para autobuses, que ahora alcanzan los 243 Km de longitud, esto sigue siendo absolutamente insuficiente para aliviar los crecientes problemas de tráfico de esta ciudad.

Se da la circunstancia de que esta pequeña ganancia de los nuevos últimos carriles ha despertado la ira de muchos automovilistas privados, que ven como sus espacios para circular disminuyen todavía más y aumenta dramáticamente el tiempo de los atascos para este tipo de tráfico individual. Todo ello, en una ciudad y un país que glorifica todavía a Ayrton Senna, el famoso corredor de coches de fórmula 1, tricampeón mundial, cuya muerte por accidente en una de las carreras, paralizó el país durante tres días de luto oficial y que estos días sigue llenando el circuito donde ahora corren Vettel y Fernando Alonso en pos del mismo humo de fama.

El metro de Sao Paulo también resulta bastante insuficiente, a pesar de que el sistema posee actualmente una extensión de 74,3 kilómetros de vías férreas distribuidas en cinco líneas, conectadas por 64 estaciones. Diariamente el Metro transporta 3,5 millones de pasajeros. A finales de 2010 el Metro de São Paulo, con las obras de integración con la red de CPTM, deberá tener una extensión total de 240 kilómetros, convirtiéndolo en uno de los más extensos de América Latina. Pero todavía muy insuficiente para este tipo de población, considerando que Madrid, una ciudad mucho más pequeña, dispone de 340 Km de vías. Además, Sao Paulo no dispone ni remotamente de un sistema ferroviario que como el de cercanías de Madrid, que con sus 650 Km de red transporta de las ciudades del área metropolitana e incluso algo más allá cerca de 900.000 pasajeros diarios, con lo que toda la avenida de ciudadanos de los extrarradios se realiza por medio de transporte privado o bien transporte por autobús.

Los proyectos de ampliación de líneas de metro, van varias cabezas o mejor varias vueltas por detrás del aumento del tráfico de pasajeros. Los monorraíles que se construyen de forma onerosa sobre vías saturadas y en emergencia, no son más que parches para justificar que se hacen obras para el Mundial y violentan construcciones y edificios por los que pasan a pocos metros, desde los que los hipotéticos pasajeros verán desayunar a los propietarios de las viviendas cuyas vistas son cercenadas por estas aberraciones.

Tren aéreo 2

obras monorrail

Figuras 9 y 10. Construcción de postes de apoyo al monorraíl de Sao Paulo.

En un intento por humanizar una ciudad ya muy inhumana, el Ayuntamiento ha fijado los fines de semana y fiestas unos 120 Km de carriles exclusivos para montar en bicicleta y poder acercarse a los pocos parques que esta ciudad posee al alcance razonable de sus ciudadanos. Un ejército de contratados con chalecos brillantes y banderolas dirigen el tráfico en las muchas calles que deben cortar, para dar paso a los que tienen que atravesar los carriles marcados en algún punto.

El problema de Sao Paulo es su enorme crecimiento y su desordenado urbanismo sobre una orografía que no favorece, aunque no tiene saltos abruptos, si tiene muchas colinas ondulantes que dificultan, junto con las distancias a que obligan los desplazamientos, los traslados de los ciudadanos.

Brasil desde el aire 2

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Figuras 11 y 12. Vistas aéreas de parte de Sao Paulo, una mezcla de edificios altos de viviendas y oficinas, mezclados de forma bastante caótica con viviendas bajas y chabolas (favelas) sin la mínima infraestructura básica.

El trazado de las principales rutas dentro de la ciudad transcurre de forma muy irregular y lleva a construcciones de carreteras y autovías elevadas por doquier, para ir salvando obstáculos según la ciudad va creciendo. Como el crecimiento es rapidísimo y bastante desordenado, el resultado está en consonancia con ello.

Las infraestructuras de energía y comunicaciones son aéreas, del tipo de la mayoría de las estadounidenses y suponen unos enmarañamientos crecientes en las calles, con una dificultad considerable para ofrecer servicios adicionales a las construcciones que surgen en los huecos ciudadanos, algunas de altura considerable. Los postes de hormigón se plantan muchas veces en las aceras que terminan siendo intransitables para los peatones, sobre todo si se les suman los árboles de gran crecimiento que destrozan el pavimento.

Tendido eléctrico y de comunicaciones

Figura 13. Vista de un par de postes soportando una maraña de cables de energía para viviendas, para iluminación municipal y para comunicaciones. Los cruces con la masa de árboles y con las calles a todas las alturas, sumados a las lluvias torrenciales, provocan un sin fin de averías. A veces sobre ellos pasean macacos o monos pequeñitos.

El presupuesto de mantenimiento y reparación de estas infraestructuras tiene claramente desbordados a los responsables municipales. Independientemente de la elevada corrupción que sus dirigentes puedan cargar sobre sus espaldas, muy criticada por los ciudadanos de la misma forma que en España, en cualquier caso no debe ser sencillo mantener saneada la infraestructura de los municipios que componen el gran Sao Paulo, que es una mancha de unos 70 km. de ancho en dirección oeste-este, por unos 50 Km de ancho, en dirección norte-sur.

Aterroriza pensar en las necesidades de agua potable (que suele ser de muy irregular calidad), de saneamientos y sobre todo, de lo que no me he atrevido a investigar: los vertederos y el tratamiento de residuos sólidos urbanos para 230 millones de habitantes: distancias a recorrer, flota necesaria para la evacuación diaria de las basuras, tratamientos de reducción o quema o enterramiento, volúmenes de desechos, etc.

20131123 rio Pinheiros y vista de Sao Paulo

Figura 14. El río Pinheiros, altamente contaminado, en cuyas riberas se ha desplegado una autovía, la Marginal, que está frecuentemente colapsada. Al fondo, el puente Octavio Frias de Oliveira, conocido como Ponte Estaiada y grandes edificios construidos o en construcción al fondo.

Llegando al punto de ebullición sin notarlo

El pasado jueves 14 de noviembre de 2013, El “puente festivo” por el Día de Proclamación de la República, celebrado el 15 de noviembre, batió el récord de 306 kilómetros de embotellamiento en la ciudad y en las autopistas que comunican la capital con el interior del estado y el litoral, donde muchos buscaban pasar un fin de semana playero .

Los grandes atascos suelen estar relacionados en Sao Paulo con días de lluvia en fin de semana o por accidentes de tráfico, a los que las ranas suelen acudir para justificar el calor que existe en la olla, sino por el exceso de vehículos en movimiento tratando de salir de la ciudad.

Un viaje a la playa entre el centro de Sao Paulo y una ciudad veraniega como Joquehí, distante 150 kilómetros y que normalmente lleva unas tres horas, tardó para muchos paulistas entre siete y doce horas durante este fin de semana.

El moderno sistema de autopistas y túneles de las carreteras que unen el eje entre el gran Sao Paulo y la costa, bien sea al puerto de Santos o a las playas más al norte, tiene dos ramales principales de difícil construcción por su abrupta orografía, el de Imigrantes y Anchieta, que registraron embotellamientos con colas de casi 100 kilómetros. El tráfico para turismos y camiones se mezcla en medio de un desorden considerable. Termina por completar el caos la existencia de una refinería y plantas de producción de acero y fertilizantes de Cubatão, a 12 Km. de Santos. Esta pequeña ciudad, cercana a la vía entre Santos y Sao Paulo alberga 24 industrias, refinerías de petróleo, la fabricación de acero y fertilizantes. Ciudad rica en lo económico con una población pobre y diezmada por una horrible contaminación del aire; se conoce al área como el “Valle de la Muerte”, debido a los nacimientos de niños sin cerebro y las enfermedades respiratorias, hepáticas y de la sangre. Se clasificó entre las diez ciudades más sucias del mundo por la revista Popular Science. Es el tributo a pagar para mantener a la población que vive más arriba, en la capital financiera y comercial de Brasil.

A la gigantesca subida de mercancías desde el puerto de Santos hacia el gran Sao Paulo, la mayoría en contenedores, que alcanzan la cifra de cerca de 3 millones de TEU’s sólo en Santos (un TEU es un contenedor de 20 pies, que puede pesar unas 20 toneladas) y que significa que en promedio se descargan y mueven hacia destino entre 8 y 10.000 contenedores diarios, hay que sumar el descomunal tráfico, también por carretera, de infinidad de camiones cargados con soja (17 millones de toneladas en 2012), arroz (1 millón de toneladas), café (43 millones de sacos de 60 kilos) o azúcar (27,5 millones de toneladas) que van hacia los principales puertos, siendo el de Santos uno de los principales para la exportación, para ser metidos en cargueros, a muchos países con China adoptando un papel cada vez más importante, ya que se lleva el 17% de las exportaciones brasileñas que totalizaron en 2012 unos 246.000 millones de dólares.

La concentración de mercancías es de tal calibre que el pasado 18 de octubre de 2013 se incendiaron seis grandes almacenes de azúcar de la empresa Copersugar, la mayor empresa de este producto y exportadora de etanol, destruyendo 180.000 metros cúbicos de azúcar el pasado 18 de octubre, que crearon, en palabras de algunos testigos presenciales, un verdadero tsunami de caramelo en la zona superando el realismo mágico de García Márquez o los deseos de Juan Luis Guerra de que llueva café en el campo.

El anuncio de que esta temporada se espera la mayor producción de soja de la historia de Brasil y la tercera mayor de maíz, va acompañada de un verdadero colapso portuario en los principales puntos de salida del producto, verdaderos cuellos de botella.

Como es lógico, el deterioro de las principales vías de circulación con este enorme tráfico pesado y su aumento incesante es evidente y a su vez produce numerosas averías en coches y camiones que tienen que sortear constantemente los baches y agujeros que ellos mismos crean, sin apenas tiempo para repararlos, aumentando sus costes, tanto por averías, como por el tiempo extra que necesitan para llevar la carga a destino.

En un caso conocido, un contenedor con la mudanza de una persona que salió de Campinas, cerca de Sao Paulo el mes de julio de 2013, recibió el contenedor en Bogotá a finales de octubre.

En el tráfico urbano, los embotellamientos no sólo son debidos a los fines de semana lluviosos o para salir a las playas. El día a día dentro de la ciudad puede ser horrible en el tráfico. Un simple ciudadano que choca con un poste lo derriba y ocupa tres carriles de una gran vía, deja todo Sao Paulo colapsado durante medio día.

La duración promedio de un desplazamiento entre un lugar cualquiera del centro de Sao Paulo y su aeropuerto internacional, el de Guarulhos, debe estimarse, por razones de seguridad, en unas tres horas. El día del gran atasco, un conocido que volvía a Madrid, salió de la oficina a las 15.00 horas para tomar un vuelo a las 21.00 horas y perdió el vuelo, llegando al aeropuerto una hora más tarde de la salida. La gran mayoría del pasaje que salía de Sao Paulo también lo perdió.

No hay rutas alternativas o de peaje para que los que tienen medios se puedan ahorrar parte de su tiempo. La única que se practica, consiste en utilizar helicópteros, desde grandes edificios corporativos que los poseen para desplazarse por la ciudad.

Algunos paulistas presumen de tener la ciudad con la mayor flota de helicópteros del mundo para estos usos . Es la salida que se le ocurre a la rana con posibilidades económicas cuando intuye que el agua de la olla está calentándose y se encuentra algo molesta: se paga un refrigerador portátil peor sigue en la olla, que es dónde tiene el negocio.

Sao Paulo es el único sitio del mundo que he conocido en el que muchos departamentos de Recursos Humanos de las empresas valoran como un gran activo, por encima de otros, que el aspirante a un puesto de trabajo, viva relativamente cerca de la oficina o centro en el que trabajará. Sus conocimientos y aptitud para el puesto se valoran después.

Cuando millones de personas trabajadoras necesitan un promedio de dos horas para ir de casa al trabajo y otro tanto para volver, suponiendo que su trabajo es de 8 horas diarias, significa esto que deben emplear un 50% adicional de su tiempo y esfuerzo sólo para llegar a trabajar. El símil para estas inmensas agrupaciones urbanas modernas, podría ser el equivalente al de las pequeñas tribus africanas que viven en la franja limítrofe del creciente desierto del Sahara y que a medida que este crece, se ven obligadas a andar más y más para recoger leña para cocinar o para conseguir agua potable, en la medida de sus limitadas fuerzas y caminando, que son tres o cinco kilómetros desde sus aldeas, ya que no poseen medios de transporte con motores de combustión. En el caso de los habitantes de Sao Paulo o ciudades enormes equivalentes, el límite en la movilidad motorizada pueden ser quizá 40 ó 50 km de distancia entre hogar y centro de trabajo ¿Cuándo llega el momento del colapso para unos y otros, por la imposibilidad física? ¿Cuáles son los límites del gasto económico y energético soportable?

Obviamente, para los optimistas, cabe la posibilidad de que mejoren las infraestructuras radicalmente (algo que ahora no veo) y que el aumento de población no conlleve un aumento del consumo, por mejora de rendimientos. Eso sería creer mucho en el futuro y en la mejora de los rendimientos o la mayor eficiencia tecnológica.

Veremos qué depara el futuro. Al menos Brasil está exportando alimentos básicos y tiene energía cercana a la autosuficiencia. Pienso también en cómo afectaría a grandes poblaciones humanas, tan grandemente dependientes de alimentos que les llegan del otro lado del mundo, que Brasil, por causa de un colapso social, energético o de cualquier tipo, dejase de exportar la enormidad de alimentos que ahora exporta. Los cordones umbilicales de esta sociedad moderna, tan tecnificada y mecanizada, son hilos muy frágiles del soporte vital de cientos de millones de personas, que esos mismos millones de personas creen que jamás podrán cortarse. Mejor que sigan así.
Pedro Prieto.

Sao Paulo, 27 de noviembre de 2013.

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World Energy Outlook 2013

Actualización: por lo visto hay más con el tema de la supuesta era de abundancia petrolera que no lo es tanto, el Financial Times titula “International Energy Agency warns of future oil supply crunch“. Y cita a Fatih Birol, que antes de la fiebre del fracking y el shale oil, era el vocero del lado pesimista de la AIE (algo que se lo debemos a los pikoleros, peak oilers o como se diga). La cosa va de que los productores de Oriente Medio, ante tanta propaganda sobre el futuro brillante de la producción petrolera estadounidense, están en plan “verlas venir”, y podrían estar aplazando sus inversiones en capacidad de producción. Pero el propio WEO 2013 advierte de que la producción de shale oil llegará a su cima en 2020, contradiciendo así todo el hype que nos han vendido sobre los EE.UU. y su retorno al primer puesto del ranking de productores de petróleo. ¿Quién dijo que el peak oil estaba muerto? Ahora nos dice Birol que lo que necesitamos es otra ronda, más cara que la anterior, y rezar para que no se note nada (léase, se hunda la “economía” de nuevo).

* * *

Hoy se ha publicado el World Energy Outlook 2013, publicación que edita la Agencia Internacional de la Energía (agencia que pagamos con nuestros impuestos todos los nacionales de los países de la OCDE). Suele ser un tocho enorme, y aún no lo tengo, pero me han llamado la atención estos dos párrafos de la presentación:

Technology and high prices are opening up new oil resources, but this does not mean the world is on the verge of an era of oil abundance.

(…)

Energy-related carbon-dioxide emissions are projected to rise by 20% to 2035, leaving the world on track for a long-term average temperature increase of 3.6 °C, far above the internationally-agreed 2 °C climate target.

Respecto al petróleo, nada que decir que no sepamos ya, lo que para unos es muestra de abundancia para otros (al menos para mi) es sintoma de que estamos ya rebañando el plato. En cuanto al tema de las emisiones de GEH, en el WEO 2008 se nos decía que

El sistema energètico mundial se encuentra en una encrucijada. Las tendencias actuales del subministro y consumo de energía son claramente insostenibles, tanto desde el punto de vista ambiental como del económico y social.

En el WEO 2011 se nos decía esto

Hay pocos signos que indiquen que esté en marcha el urgente cambio de rumbo necesario en las tendencias energéticas mundiales. No podemos permitirnos retardar más los esfuerzos necesarios para afrontar el cambio climático si se pretende limitar la temperatura media mundial a 2º. El camino emprendido hasta ahora resulta en una peligrosa elevación de la temperatura en 6ºC o incluso más.

Y el año pasado el WEO 2012 decía esto:

Teniendo en cuenta los nuevos desarrollos y políticas, el mundo todavía no ha puesto el sistema energético global en un camino más sostenible. La demanda global energética crece más de un tercio hasta el 2035,  de la cual un 60% corresponde a la China, India y Oriente Medio. A pesar del crecimiento de las fuentes energéticas bajas en carbono, los combustibles fósiles son todavía dominantes en el conjunto de la energía mundial.

Teniendo en cuenta la inercia que llevamos y lo costoso que es cambiar el sistema energético mundial, algo que sin duda saben los expertos que escriben el WEO, me pregunto qué van a decir en los próximos años. Igual cierran la AIE y el WEO, total, para lo que sirven…


Proyección del documental “Gasland” en Barcelona

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El próximo jueves 14 de noviembre a las 19:30h, dentro del programa de cine-bistrot, Zumzeig Cinema ofrece la proyección del documental “Gasland” (107 min).

Este documental, dirigido por Josh Fox, surge de su propia experiencia como propietario de un terreno que contiene gas en el subsuelo. A Fox le ofrecen alquilar su terreno para la extracción de gas, y es entonces cuando descubre la verdad acerca de las consecuencias de la técnica de extracción (fracking) necesaria para liberar y extraer el gas. Fox recorre los EEUU en busca de las experiencias de los vecinos que habitan zonas en las que se encuentran estos yacimientos no convencionales de gas, destapando el reguero de mentiras y contaminación que surge alrededor de esta práctica.

Después de la proyección se efectuará un coloquio que contará con la participación de Daniel Gómez, presidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN).

El precio de la entrada es de 7€ (5€ para menores de 18 años, estudiantes, titulares del Carnet Jove, parados y jubilados). Zumzeig Cinema está en la c/ Béjar 53 08014 – Barcelona (L3 – Metro Tarragona).


CON EL DÉFICIT DE TARIFA A CUESTAS

El diario español El País publica el día 3 de noviembre de 2013 varios artículos y un editorial sobre el problema del déficit de tarifa, las energías renovables y el sector eléctrico en general, que no me resisto a comentar, porque utiliza el método de Herodes, tan del gusto de ciertos medios de difusión, de hacer ver que colocan todas las opiniones y luego se posicionan con un editorial, pero que en realidad, lo que hacen es llegar a partir el niño si se tercia y alguna madre, como es el caso, no renuncia a su maternidad y cede su bebé a la madre falsa. El comportamiento de las dos principales partes enfrentadas (con un mutismo preocupante por parte del gobierno actual sobre sus responsabilidades, que siempre deriva hacia las innegables responsabilidades de gobiernos anteriores, incluyendo alguno de los de su bando) es más bien propio de la goyesca escena de “a garrotazos”, donde cada parte se lanza a sacudir al otro, sin reconocer ni un ápice sus propios defectos. Haré comentarios entre líneas en cursiva a cada uno de los artículos.

A garrotazos Goya

¿”QUO VADIS”, REFORMA ELÉCTRICA?

El primer artículo que concede El País es una vela a Dios, si Dios fuese renovable, con un artículo al secretario general de Protermosolar y presidente de ESTELA, Sr. Luis Crespo, para defender la postura de las renovables.

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Hace tiempo que la estrategia de las grandes empresas eléctricas es señalar a las renovables como culpables del déficit de tarifa, cuando ya en 2008 alcanzaba la cifra de 16.000 millones de euros y no eran muchos los megavatios renovables en operación. Desde entonces se está arrastrando la pesada carga de los intereses de la deuda, antes de que las primas a las renovables fueran significativas.
Esta incierta teoría de que las renovables son las culpables del déficit parece que es la que guía la reforma parcial del sector eléctrico actualmente en trámite parlamentario, o al menos la justificación para que las renovables sean las que soporten de nuevo la mayor parte de los recortes.
El recorte que se ha anunciado, antes incluso de que se conozcan las cifras de los costes estándar, que darán contenido a la supuesta rentabilidad razonable, hace presagiar lo peor para la industria renovable de nuestro país. De nuevo, la batalla habrá sido ganada por las grandes eléctricas, que solo tendrán que ocuparse en arreglar el pequeño matiz de que sus parques eólicos no salgan muy perjudicados.

En este sentido, el Sr. Crespo tiene razón y es exigible al Gobierno que antes de hablar de “rentabilidad razonable” de un negocio, especifique qué entiende por ella a las decenas de miles de propietarios de sistemas de generación renovable. Porque cada parque eólico con su tecnología del momento, sus costes del momento y la calidad de sus campos en horas pico implican rentabilidades muy diferentes. También en la energía solar fotovoltaica o en la termosolar, varían enormemente, tanto las tarifas adjudicadas (mucho menores al final) como también han variado los costes de instalación llave en mano a lo largo del tiempo y también muchos otros costes que se han ido añadiendo. Esto es extensible a la mini y microhidroeléctrica, a la quema de biomasa o hasta a la cogeneración, que no es estrictamente renovable, aunque esté en el régimen especial.
Por otra parte, también peca en Sr. Crespo en asegurar por adelantado que las ganadoras serán las grandes eléctricas, que efectivamente tienen algunos intereses no tan centrales en algunos parques eólicos. Pero estas afirmaciones lo que producen es una sensación de desasosiego que deja entrever, que tanto los grandes oligopolios eléctricos, como las grandes corporaciones con intereses en energías renovables, andan cabildeando todo el día en el Ministerio (“lobby”, lo llaman en EE. UU. y ya están acostumbrados todos a esta fea práctica, como si fuese de lo más natural cuando debería ser aborrecible) y que, en este caso, se huelen, en los pasillos, que les toca perder una vez más.

En España, los consumidores particulares y, especialmente, los industriales, deberían saber que los costes totales del sistema eléctrico han sido menores en estos últimos 10 años gracias, precisamente, a las renovables, aunque hayan cobrado primas.

Esto de hablar de costes de un sistema tan complejo como la red eléctrica, desde la generación, hasta la comercialización y de valorarlo a gusto de cada cual, como hacen unos y otros, hay que sustentarlo con datos mucho más elaborados y precisos de lo que aquí se hace. Todos se arrojan los costes con una soltura que confirma que este mundo está regido por economistas especialistas en ingeniería financiera. Veremos cómo por el otro lado, el Sr. Montes realiza otro juego malabar con sus propios costes. Con esta forma de hacer las cosas, no se va a llegar a entendimiento alguno sobre el diagnóstico del déficit de tarifa.

Un ejemplo reciente de esas medias verdades con las que se pretende engañar a la opinión pública son las recientes declaraciones que afirman que el recibo de la luz bajaría un 10% si se cerrasen las solares. Lo que no se comenta es que si se retiran cerca de 7.000 megavatios de producción solar durante el periodo diurno, el precio del pool subiría, al menos, entre un 20% y un 40%, como puede comprobarse analizando los datos oficiales de OMIE. Esta subida del pool supondría un importante beneficio no solo para los ciclos combinados, que entrarían en su lugar, sino también para la remuneración de las centrales nucleares, hidráulicas y de carbón, propiedad de las grandes compañías eléctricas del país.

De nuevo hay que señalar, con nombres y apellidos, aunque algunos sepamos de quien se trata, y por respeto al lector común, mucho menos avisado, al que asegura que cerrar plantas solares es bueno para los recibos. A ese, habría que ponerle a ofrecer datos sobre cómo ha llegado a esa conclusión y dar pie a los que tienen plantas solares que ofrezcan los suyos y que finalmente, algún espíritu independiente, si es que existen en este mundo, pueda discernir quien miente y en qué proporción o con qué aviesos intereses, para dejarlo fuera de las tomas de decisión sobre qué hacer en la red.

Las eléctricas hablan, en genérico, del apoyo a las “tecnologías inmaduras” como las responsables de todos los males de la política energética. Sin embargo, el apoyo implícito que reciben las tecnologías muy maduras, como la nuclear o la hidráulica, son, en gran medida, las responsables de los elevados costes de la electricidad en España.

Hay que definir el abstruso concepto de “tecnología inmadura”. El que la utiliza, incluso aunque sea para criticarla, está haciendo un flaco servicio a la necesidad de un debate sereno y bien documentado. Inmaduros hemos sido todos en alguna etapa de nuestra vida. Y también todas las tecnologías de generación, incluyendo la nuclear, que en algunos casos ha pasado de “madura” a “castaño-oscuro” con Fukushima y a pesar de todo, sigue siendo defendida por sus valedores. Lo mismo que decir, sin apoyo documentado para el ciudadano común, que las “muy maduras”, como la nuclear o la hidráulica (la gran hidráulica), son las responsables de los elevados costes. Es como una riña entre quinceañeras y cuarentonas tirándose de los pelos sin explicar por qué, cuando seguramente tienen tanto interés las quinceañeras como las cuarentonas, cada una en su ámbito y momento.

El Gobierno, focalizando la reforma tan solo en la parte de costes regulados, ha perdido la gran oportunidad de racionalizar la formación de precios del pool.

Lo que hay que explicar a los ciudadanos con claridad, para que lo entiendan sin necesidad de una asesoría de servicios jurídicos y financieros al lado, en primer lugar es qué es el coste en este maremagnum eléctrico y después, como se construye en nuestro complicado país esa estructura de los costes, sean regulados o no regulados y qué es el “pool”, que los de a pie incluso sabiendo idiomas, pueden confundir con una piscina en la que algunos están disfrutando de baños.

Así, si a las nucleares, hidráulicas y térmicas de carbón se las remunerara con una rentabilidad razonable a lo largo de toda su vida operativa, como se va a hacer con las renovables o, al menos, desde el comienzo de la aplicación de la LSE de 1997, se daría un gran paso para la solución definitiva del déficit tarifario.

Tiene mucha razón el Sr. Crespo. Lo lógico sería que una sociedad sana permitiese la construcción de un bien general y que al constructor y operador se le devolviese lo invertido. En el capitalismo racional, que incluso se le devolviese lo invertido con algún interés moderado. Pero esto no es, como muy bien sabe el Sr. Crespo, un capitalismo moderado, a la usanza de aquellos que hacían una sociedad anónima para construir el Canal de Suez o el de Panamá y cuando recuperaban su dinero con cierto beneficio, se disolvían. Esto, Sr. Crespo y usted lo sabe bien, es un capitalismo salvaje, donde la acumulación de beneficios no tiene límites; cuantos más, mejor, sin pensar a quien se pisa o a quien se perjudica (si se piensan mucho los inversores a quien se beneficia). Es decir, que es muy razonable la crítica a que un embalse hidroeléctrico o una central nuclear, cuando recupera la inversión, debería de dejar de dar más beneficios al que la construyó y tener exclusivamente el coste de la operación y mantenimiento de la misma, pero eso….eso no sería capitalismo. No he visto crítica alguna de los favorables a las energías renovables, en concreto a la fotovoltaica, cuando el RD 436/2004 ofrecía a los promotores el 575% de la tarifa eléctrica prevalente en aquel momento y durante los primeros 25 años y luego el 460% de dicha tarifa sine die. Esto finalmente se cambio y limitó, no sin alguna queja. Era otra forma de regalía capitalista, un marquesado eléctrico contra el que no protestó nadie que yo recuerde aquellos días, ni siquiera los grandes oligopolios que no vieron venir la avalancha de renovables en aquellos días de vino y rosas y de crecimientos económicos sin fin. Real Decreto/Regalía/Marquesado que, por cierto, aprobó el gobierno del Sr. Aznar el último día de su gobierno, para los que primero llegasen a los 380 MW conectados a red. La solución definitiva al déficit tarifario la tendríamos inmediatamente si en vez de ver vigas en ojo ajeno, pudiésemos tener la humildad para admitir que en el nuestro había alguna paja. Si entendemos que el enemigo no son los “que manejan la red”, sino la codicia humana de la que veo exentos a muy pocos, por no decir a ninguno, en este debate.

Sin embargo, se ha optado por aplicarles unos impuestos simbólicos, alguno de los cuales, incluso, no ha tenido desarrollo reglamentario y, por tanto, podría no estarse cobrando. Algo parecido cabría hacer con la distribución, cuyos elevados beneficios durante estos últimos 10 años representan buena parte del déficit acumulado.

Me llama poderosamente la atención este discurso de un responsable de energías renovables tan señalado, que tiene detrás grandes grupos económicos y financieros, desde luego capitalistas y con capacidad de hacer mucho cabildeo (entiéndase, “lobby”) con el gobierno, aunque en esto parezcan ir perdiendo, que no tenga seguridad de que se estén cobrando los impuestos que el gobierno ha decidido aplicar, como un emplasto, a las energías “maduras” como la nuclear o la gran hidroeléctrica. ¿Ven a lo que tenemos que enfrentar? Si ni siquiera se saben de las cuentas públicas de un gobierno si se están cobrando esos impuestos o no (que por otra parte habría que especificar a los ciudadanos para poder compararlos con los gravámenes de todo tipo y por todos los conceptos que se imputan a las renovables) ¿con qué cara decimos a los ciudadanos que una cosa tiene mucho o poco coste?
Por otra parte, el Sr. Crespo parece insinuar que los elevados beneficios de los oligopolios eléctricos en el sector de la distribución, que según él representan buena parte del déficit habría que limitarlos. Es decir, por un lado se teme que el gobierno le aplique una “rentabilidad razonable” a sus inversiones renovables y por otra, pide, en un sistema capitalista salvaje, que no critica, que se limiten los beneficios de los grandes oligopolios. ¿A qué jugamos? A veces los capitalistas, en sus encarnizados combates por llevarse la mejor tajada, terminan siendo meridianamente claros: los beneficios deben ser ilimitados, si son los míos y moderados, si son los de los demás; mi beneficio es tu factura, so desgraciado, dicen con una claridad pasmosa al ciudadano. Claros como el agua.

Si tampoco se remedia, otro gran triunfo de las eléctricas con esta ley podría ser el haber abortado el autoconsumo antes de su nacimiento; una medida que va en contra del ahorro, el sentido común y los criterios en Europa.

Excede del propósito de mi crítica extenderme en el llamado “autoconsumo” que algunos productores de energías renovables prefieren llamar “autoproducción”, según se mire, pero para hablar de esto, tenemos que empezar a entender, también desde el lado de los que apoyan o apoyamos a las renovables, que la red tiene que seguir existiendo y que alguien tiene que pagarla de alguna forma y no pensar de forma simplista que si hago como Juan Palomo para la energía eléctrica de mi casita, porque tengo un chalet, que ya no será necesaria para los habitantes del hacinado Móstoles o Alcorcón o tanto y tanto bloque de suburbio, donde no hay la mínima posibilidad de hacer ni autoconsumo, ni autoproducción. Ni querer saber nada de que haya que seguir llevando energía a las farolas de las calles, a los hospitales o a los colegios de nuestros hijos. Ni esto, que seria nada, como muchos pretenden, ni peajes salvajes e inicuos como los que han aparecido en algún borrador de Real Decreto como globo sonda, a ver si colaba.

Al aplazarse la reforma de la parte del mercado se pierde la oportunidad de homogeneizar la asignación de partidas que juegan su papel en el déficit. Así, al igual que los “incentivos a la inversión” de los ciclos combinados forman parte del coste de la energía, parece lógico pensar que debería aplicarse a la “retribución específica” a la inversión en las renovables. En sentido contrario, deberían sacarse del sistema eléctrico todos los costes asociados a políticas sociales, como los costes extrapeninsulares, entre otros.

Es que si se pretende una reforma de la llamada “parte del mercado”, hay que explicar con claridad de qué se trata y qué piensa cada uno. Todo ello para que finalmente el renovable Sr. Crespo termine abogando por eliminar “todos los costes asociados a políticas sociales”; esto es, llevamos décadas entendiendo que los canarios tienen una vida extrapeninsular y ultraperiférica más difícil, para que ahora vayamos a decir sencillamente “¡que les den!” o más bien “¡que les dejen de dar!”. Supongo que entre los otros, estarán también las tarifas sociales a personas que no pueden pagarse la luz, el llamado bno social. Es decir, el renovable Sr. Crespo aboga porque cada perro se lama su…herida y aquí paz y después gloria. Un buen ejemplo de por dónde van los tiros, señores ciudadanos, en uno y otro lado de este debate.

Todo el sector renovable, afectado por una permanente modificación de las reglas de juego, pide que se aborde con rigor tanto el problema del déficit, auditando los costes reales del sistema eléctrico, como la transición hacia un nuevo modelo energético; transición de la que podría beneficiarse nuestra economía. Las renovables no han sido el problema y sí pueden ser la solución. Vulnerar la seguridad jurídica, como se está haciendo, traerá consecuencias nefastas para nuestro país. Al igual que fomentar y apoyar el mantenimiento de la dependencia energética, cercenando una industria de futuro.

LOS CURANDEROS ELÉCTRICOS

Este artículo es la otra vela al diablo, considerando al diablo a los grandes oligopolios eléctricos. Un artículo concedido al presidente de UNESA, en el que éste utiliza bastante la soberbia del prepotente (el médico titulado y con la exclusividad para firmar recetas), frente a los curanderos (los tipejos esos de las renovables, que mandan pócimas sin saber por dónde se andan y que sólo sirven para envenenar al personal).

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Un curandero es alguien que, sin ser médico, propone curas milagrosas en momentos desesperados y a personas con verdaderas ansias de solucionar el problema que les aqueja.
Sin embargo, este tipo de recetas no suele ser muy efectiva, como tampoco lo son muchas de las soluciones que, en la actualidad, se plantean como remedio a los males del sector eléctrico español, que son muchos y se han visto agravados tras la reciente reforma eléctrica anunciada por el Gobierno.

Como no hay mejor defensa que un buen ataque, este señor comienza calificando a sus oponentes; veamos luego si justifica el calificativo.

En primer lugar, y como presidente de la Asociación Española de la Industria Eléctrica, me gustaría referirme a las alusiones que últimamente se hacen al déficit de tarifa eléctrica. Como probablemente ya sabe el lector, este déficit es la diferencia entre los costes regulados en los que incurre el sector eléctrico y los ingresos regulados que recibe a través de las tarifas, insuficientes para cubrirlos. Este desfase se ha ido acumulando a lo largo de los años, especialmente a medida que los costes regulados y las decisiones de política energética han ido ganando peso en el recibo eléctrico.

Otro mal ejemplo. Si hay alusiones, se deben citar y referenciar; el resto es confusión. Por otro lado, el lector, contra lo que sugiere el presidente de UNESA, PROBABLEMENTE NO SABE qué hay dentro del déficit de tarifa. Como mucho, sabe que los ingresos oficiales, contables y auditados del sector eléctrico en su totalidad resultan inferiores a los costes que el propio sector eléctrico contabiliza y audita y que crecen más a cada año que pasa. Lo que se está debatiendo no es esta obviedad, sino cómo se ha dado ese déficit, qué pone en la balanza cada quien, como se contabiliza y qué elementos o ingredientes se consideran para su análisis. Es lo que en esta guerra, cada parte elude contestar y aporta solamente los que le interesan.

En un reciente artículo publicado en este diario bajo el título Otro diagnóstico del problema eléctrico, se llega a negar la existencia misma del déficit. Algo que resulta sorprendente si se tiene en cuenta que, como consta expresamente, los firmantes de este texto han ocupado puestos de responsabilidad en el Ministerio de Energía, la Comisión Nacional de la Energía y el operador del sistema, entidades que siempre han reconocido la existencia de este déficit desde el momento en el que empezó a generarse hasta nuestros días.

De nuevo el argumento falaz. Tomar la parte por el todo. Que alguien haya dicho que no existe déficit, no significa que esa sea la postura general de todo el colectivo de personas que defienden las renovables.

Asimismo, esta actitud resulta llamativa cuando toda la reforma eléctrica del Gobierno gira explícitamente en torno a la idea de acabar con el déficit de tarifa, y cuando el ministro del ramo ha llegado a reconocer que, a pesar de dicha reforma, en 2013 seguirá generándose déficit (en concreto, de entre 2.500 y 3.000 millones de euros). Se trata, por tanto, de un problema de gran envergadura, difícil de resolver. Tal vez por ello, los principales causantes de las medidas que han llevado al crecimiento desmesurado del déficit prefieren cerrar los ojos y pensar que no existe.

La primera parte de la afirmación del Sr. Montes es cierta: este gobierno está dando tantos tumbos con la reforma del sector eléctrico, como por lo menos palos de ciego dio el anterior gobierno y con los mismos funestos resultados. Algo que reprochar al gobierno, pero que es falaz concluir que la principal razón de ese déficit sean las tarifas de las renovables y que los promotores de este tipo de energías no quieran ver que existe un déficit. Esta es una afirmación gratuita.

A menudo, los curanderos recurren también a fórmulas del pasado y remedios que ya se intentaron sin éxito, convenciendo a su crédulo paciente de que esta vez sí funcionará lo que en el pasado fracasó.
En el sector eléctrico, de forma parecida, se proponen en estos días soluciones que hace tan solo un par de años se revelaron ineficientes, costosas y contraproducentes.

Pura charlatanería que no demuestra la acusación que hace, además de tratar de identificar una y otra vez a los curanderos en los promotores de la energía renovable, frente a los “médicos” serios y únicos capaces de diagnosticar enfermedades.

De este modo vemos cómo, desde ciertos ámbitos, se están volviendo a pedir más apoyos para ciertas tecnologías renovables. Quienes lo hacen insisten además en sentirse “estafados” por el hecho de que se les haya reducido la inasumible retribución que durante años han recibido.

Sigue el S. Montes encadenando falacia tras falacia. Ahora dice que “ciertos ámbitos”, con la funesta manía de no identificarlos, quieren más apoyos, cuando es un clamor público que los promotores de las energías renovables apenas están pidiendo que se respeten las retribuciones, hoy ya muy mermadas, que en su día prevalecían cuando decidieron invertir en este sector. En este sentido, el llamado “autoconsumo” o “autoproducción” no sería, estrcitamente hablando, la petición de más apoyos, puesto que podrían vender al “pool”, sino un problema de definición más clara de costes de infraestructuras necesarias y quien las asume y cuánto cuesta hacerlo. Esta afirmación, por tanto, ya solo puede ser producto de la mala fe. Lo mismo que el calificativo de “inasumible” de la retribución que estaba garantizada por ley y no admitir que el sector que representa el Sr. Montes puede que tenga también su parte de culpa (16.000 millones, le calcula su oponente dialéctico, el Sr. Crespo, en este diálogo de sordos, antes de que las renovables empezasen a cobrar primas de carecer significativo)

Dejemos al margen la jurisprudencia, que ya ha aclarado vía sentencia que la adaptación de una retribución a las circunstancias económicas vigentes (recordemos que España está en crisis) no supone un acto retroactivo. Simplemente basta recordar cómo nos fue en el pasado cuando aplicamos la panacea que ahora preconizan estos curanderos: cuando pretendimos ser los primeros de la clase en tecnologías inmaduras que, posteriormente, otros han adquirido a precios muy inferiores. Debemos tener en cuenta la lección aprendida y reconocer que, para ganar la carrera, la clave no es agotar los recursos con un gran sprint inicial, sino ser un buen corredor de fondo.

Si la jurisprudencia ya ha aclarado que se pueden revertir al gusto los Decretos que garantizaban unas condiciones determinadas a los inversores durante un tiempo determinado, debe citar la sentencia en concreto y si esta es firme o quien la ha dictado, para que los lectores poco avisados de esta guerra abierta sepan a qué atenerse. Vuelve a atacar con saña propia de mejor destino a los que intentaron “ser los primeros de la clase” en una determinada tecnología y llegaron a figurar entre los tres primeros países del mundo en potencia instalada y también en capacidad fabril y hasta investigadora. Según el Sr. Montes, que en esto de invertir en renovables parece que se coloca también en primera persona, aunque seguramente lo hace en nombre del país, como todo buen visir, hicimos el lila y sólo conseguimos que otros puedan comprar ahora a precios muy inferiores, aquellas tecnologías “inmaduras” (ahora resulta que las quinceañeras son despreciables) que ahora que las están comprando otros, y que hay muchos promotores insistiendo en seguir adquiriéndolas en este país, no aclara si ya están suficientemente “maduras”. Su recurso al manido principio de que esto es una maratón y no los 100 metros, no viene a cuento.

La mayor parte de la reforma recae sobre los hombros de las empresas de UNESA
Mención aparte merecen las alusiones a la transparencia y las peticiones de auditorías, tan de moda últimamente. Quienes así lo solicitan parecen olvidar que las empresas eléctricas son compañías auditadas que cotizan en Bolsa y que rinden cuentas puntualmente ante los reguladores de los mercados (en España, la CNMV). Asimismo, siempre han facilitado toda la información que la CNE ha solicitado y que ahora está a disposición de la CNMC.

Esta es la parte más asombrosa del argumento del Sr. Montes. En este baile en el que todo el mundo habla de costes, sin saber muy bien de qué habla y sin explicarlo, ahora nos descubre que los grandes oligopolios energéticos españoles están auditadas y que rinden cuentas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Menudo paraguas se ha buscado el presidente de UNESA para decir que sus costes son transparentes. Se habrá quedado descansado.
La verdad es que a mi que les audite alguna de las grandes sociedades auditoras que se han tragado sapos tan enormes como los de las cuentas de las grandes inmobiliarias y grandes bancos y que la CNMV también haya dejado pasar gigantescos fraudes de los que todavía estamos esperando ver en la cárcel a sus autores o dimitidos y expulsados del sector a dichos auditores y directivos de la CNMV. Me voy a permitir aquí sugerir que no hay mejor manera de conocer un coste que nacionalizar un sector que es estratégico para el país, de forma que nadie pueda ir sacando pecho con el dinero ajeno de las facturas de decenas de millones de españoles, diciendo que su objetivo en esta vida, como decían con ese punto de engolamiento en la voz, en los días de gloria del crecimiento infinito: “Hay que dar valor al accionista” y con los gigantescos beneficios se permitieron lanzarse a los mercados exteriores a comprar redes eléctricas ajenas, por el aquél de que “había que ser competitivo”.

Igualmente, es común oír hablar de la necesidad de una mayor competencia para el sector eléctrico. Una tesis, esta última, con la que, para extrañeza de muchos, no puedo estar más de acuerdo. Efectivamente, el sector precisa de una mayor liberalización, ya que actualmente la inmensa mayoría de los consumidores está acogida a tarifas marcadas desde la Administración. Las compañías eléctricas agrupadas en UNESA son las primeras que abogan por una mayor liberalización que, sin duda, redundará en beneficio del sistema y, también, del consumidor español.

El viejo recurso de nombrar la necesidad de la competencia, como si esto fuese una panacea. Todos se apuntan a ella, por supuesto, cuando en realidad, de lo que se trata es de ofrecer un servicio universal y fundamental para la sociedad, no de pasarse la vida compitiendo ficticiamente, como hacen todos los oligopolios que en el mundo han sido. El viejo recurso de nombrar la liberalización, como si fuese también otra panacea; el ancha es Castilla como solución a los problemas de este mundo. Apelar a lugares comunes, de eso parece que se trata, sin argumentos sólidos ni datos contrastados.

Los llamados costes de transición a la competencia (CTC) tampoco salen bien parados en este tipo de debates. Se comparan, equivocadamente, con las primas al régimen especial, cuando se trata en realidad de conceptos bien distintos: los llamados CTC son costes incurridos en el pasado y pendientes de cobro que, en realidad, han supuesto para las empresas 1.147 millones de euros desde los años noventa (muy por debajo de los casi 12.000 millones de euros reconocidos y comprometidos en su momento por el Ejecutivo). Por su parte, las primas son incentivos, concedidos en gran medida de manera excesiva y desordenada, para el desarrollo de determinadas instalaciones. No hay comparación posible entre ambas cuestiones.

Muy bonito esto de que los CTCs son “costes incurridos en el pasado y pendientes de cobro”. Alguien les garantizó el cobro en el pasado y eso sí va a misa. Que alguien haya garantizado el cobro en el pasado a las renovables, eso no va a misa. Pura ley del embudo del Sr. Montes. Estos, al parecer, se concedieron de forma “moderada y ordenada”, por oposición y reducción al absurdo de las primas que se han concedido a las renovables, según este mago del maniqueísmo, de forma “excesiva y desordenada”. Claro, no es posible comparar. Miren ustedes si hay ahora competencia, después del dineral que el gobierno ha volcado en esta “liberalización” y “apertura a la competencia” falaz del mercado. ¿Son las líneas de distribución tan fácilmente y físicamente intercambiables o lo que está compitiendo son nuevas ficciones contractuales, sobre viejas líneas ya instaladas, con viejos (podríamos decir también “maduros”), sistemas de generación ya instalados y con concesiones dadas?

Igual sucede con los pagos a la disponibilidad, una noción que considero preciso explicar. Las fuentes de energía renovable tienen prioridad de entrada en el mix eléctrico. Sin embargo, y como sabemos, estas tecnologías no son gestionables, puesto que dependen de las condiciones meteorológicas. Por ello, las centrales de ciclo combinado y las nucleares —cuya energía no es intermitente— deben estar siempre a punto y disponibles para dar cobertura al sistema. De esta forma, cuando no hay producción eólica ni solar, el sistema no queda desabastecido. Garantizan, por tanto, la seguridad del suministro; algo que no sería posible sin los citados pagos a la disponibilidad.

Aquí tiene un punto de razón en Sr. Montes, pero no toda. Las fuentes de energía eléctrica de origen renovable, efectivamente se gestionan mal (es algo interesado decir que no se gestionan). Y efectivamente, las centrales de gas de ciclo combinado sí lo son y hacen ese importante servicio de complementar la prestación del servicio cuando no hay luz solar o no hay viento. Pero también lo hacen igualmente bien las centrales hidroeléctricas y lo harían igualmente bien las plantas de bombeo inverso, de alguna de las cuales de reciente inauguración ha presumido recientemente en Consejero delegado de Iberdrola. También son gestionables las centrales que generan con fuel, aunque estén casi todas ellas en los archipiélagos, donde no se dice que poner centrales de gas exige la creación de una costosa infraestructura de puertos de regasificación y hasta gasoductos y donde los saltos hidroeléctricos son prácticamente nulos. Sin embargo, las centrales nucleares o las de carbón son gestionables con bastante dificultad. Hay que expresar estos conceptos con claridad y con menos demagogia, sin embarullarlos a capricho, para reforzar argumentos propios. Son útiles en tanto en cuanto cubren lo que se llama la demanda de base, generalmente hasta cubrir algo menos del mínimo nocturno de consumo nacional, pero resultan muy poco flexibles y entorpecen la generación de energía renovable si la generación de renovables, que se coloca sobre la demanda base, supera el consumo valle en determinados momentos, lo que obliga a desconectar parques, generalmente eólicos. Todo esto son cuestiones de dimensionamiento que se configuran y dibujan siempre tamizados por los intereses particulares de cada sector (que son exclusivamente económicos) y pocas veces con el interés general y a largo plazo y sobre todo, con el interés estratégico de disponer de energías no dependientes del exterior. La cerrazón y el puro interés económico y los privilegios adquiridos de unos pocos impiden a las partes sentarse con las cartas boca arriba y dejar que un árbitro serio decida las estrategias a largo plazo por el bien común. Mientras haya políticos de toda laya sentados en Consejos o percibiendo remuneraciones escandalosas de los oligopolios energéticos y conociendo como conocemos las sevicias de este bipartidismo que nos gobierna en alternancia muy bien estudiada pero sirviendo inequívocamente al poder del capital, va a ser muy difícil descubrir dónde esta el norte de una política energética sensata.

Por otro lado, en algunas ocasiones se llega a culpar a las compañías de UNESA de que los costes de política energética se incluyan dentro de la tarifa eléctrica. Una acusación que llama la atención, puesto que esta asociación considera que los costes de política energética no directamente vinculados al suministro de energía no deberían formar parte del recibo que pagamos todos los consumidores; unos sobrecostes políticos que, sumados a un elevado volumen de impuestos, hacen que alrededor del 50% de la tarifa que pagan los consumidores no tenga nada que ver con los costes reales de producir y suministrar electricidad.

Toda una futilidad volver con la burra al trigo de los costes y los sobrecostes de la política energética. Esos costes son los que dicta la poderosa ingeniería financiera de estos cabildeos (“lobbies”) y tragan sin pestañear auditores y la propia CNMV, con la misma alegría con que se tragaron los agujeros negros de la banca que ahora estamos pagando religiosamente los ciudadanos, como pagamos y pagaremos el déficit de tarifa eléctrica y de las grandes constructoras (vienen a mi mente Reyal Urbis o Martinsa-Fadesa, por nombrar unas pocas. Ejemplos en el extranjero, por si alguien cree que los auditores solo la cagan en España son los de Enron o tantos otros. Como para creer a estos validadores de costes). El día que esta industria esté nacionalizada en su totalidad, podremos acceder a las verdaderas tripas de estos oligopolios, libres ya de artificios contables (expresión de los jueces que juzgaron a Mario Conde) e ingenierías financieras. Mientras tanto, se pueden ahorrar explicarnos que tienen mucho coste y poca venta, mientras sigan hablando de “dar valor al accionista” sin tasa alguna.

En el mencionado artículo se llega incluso a decir que los consumidores y las energías renovables son los principales paganos de la reforma eléctrica cuando, en realidad, la mayor parte de la reforma recae sobre los hombros de las empresas de UNESA.

Estos victimismos gratuitos sin explicación de ningún tipo ni aportación de datos irrefutables por la otra parte, son los que llevan arrojándose a la cara unos y otros y seguimos sin saber cuánto de verdad hay en cada uno.

Es importante que, desde todas las posiciones y desde todos los puntos de vista, se propongan soluciones que contribuyan a poner orden en un sector tan relevante como es el eléctrico. Es importante que la reforma que finalmente salga del Parlamento no hunda una industria como esta, fundamental para el crecimiento de la economía española, para su competitividad y para el empleo. Pero dichas aportaciones han de ser rigurosas.
A veces los ungüentos milagrosos de los curanderos tienen un envoltorio más atractivo que lo que te receta un facultativo. Pero, personalmente, yo me fío más del médico.

Como era de esperar, el cierre es una apelación, que desde luego considero superficial y vacua de contenido a proponer soluciones desde todos los puntos de vista ¡faltaría más!, pero siempre recalcando que aquí, a la hora de proponer soluciones, todos somos iguales, como decía Orwel, pero unos más iguales que otros. Que los únicos que pueden recetar son ellos, que son los médicos; los demás, somos apenas curanderos. Dejad que las cosas serias y “rigurosas” las cabildeen los doctores que tiene la Iglesia eléctrica y a los curanderos renovables, ajo y agua y resina.

CONTINUARÁ, YA QUE ESTO ES UNA INTERMINABLE SAGA.