Un resumen del problema socio-económico-energético

Image

Una de las sesiones del STD 2013 (Foto: UPC).

El pasado junio recibí una invitación para participar en el 6º International Seminar on Sustainable Technology Development, que organiza la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) en su campus de Vilanova i la Geltrú y que se enmarca en el Master de Sostenibilidad que organiza esta facultad. Este año pasado el seminario se centraba en los sistemas energéticos y en la participación de las comunidades, y me invitaron en un formato “diálogo” junto a Pep Salas de la consultora Enerbyte y Lluís Batet, profesor del Departamento de Física e Ingeniería Nuclear de la UPC.

Como la intervención individual debía ser breve (15m), me hice un pequeño guion muy sintético para acompañar las apenas 7 diapositivas que mostré, y al releerlo he pensado que sería un buen resumen de mi opinión sobre la sostenibilidad actual de nuestros sistemas socio-económico-energéticos. Además, he añadido las respuestas a un breve cuestionario que los organizadores nos pidieron que contestáramos los ponentes. Como he dicho, es muy sintético y merecería más explicaciones, pero es lo que tienen los resúmenes…

STD 2013: Diálogo – Daniel Gómez

Algunas de las ideas que me gustaría presentar:

– La demografía (8,6 mil millones de seres humanos en 2035 ) y el desarrollo seguirá aumentando el crecimiento de la demanda de energía durante algunas décadas (35% en 2035 en el Escenario de New Policies del WEO 2012), incluso teniendo en cuenta el estancamiento observado en la demanda de energía en los países desarrollados. Todos los escenarios de la AIE muestran un aumento de la demanda: 1,2 % anual en el New Policies, el 1,5 % en el Current Policies y el 0,6 % en el escenario 450).

– Las transiciones energéticas toman tiempo (históricamente, una fuente de energía primaria tarda 30 años para en cubrir el 10 % de la demanda) , pero el plazo de ejecución necesario para hacer la transición a un sistema energético bajo en carbono exige una acción decisiva ahora. Las fuentes de energía de bajo carbono crecen rápidamente, pero a partir de una pequeña parte del total. También, necesitamos electrificar los usos actuales de los combustibles líquidos derivados de los combustibles fósiles en el transporte.

– La pobreza energética: casi 1,3 millones de personas siguen sin tener acceso a la electricidad y 2,6 mil millones todavía no tienen acceso a agua limpia para cocinar.

– Los combustibles fósiles no convencionales son realmente abundantes, pero sus costos ambientales son altos y su Tasa de Retorno Energético (TRE) es baja. La propaganda sobre el petróleo  y el gas de esquistos muestra que estamos “rebañando el plato”.  Incluso si los recursos de combustibles fósiles convencionales y no convencionales pueden ser extraídos económicamente todavía enfrentamos límites a las emisiones de gases de efecto invernadero.

– Nuestro sistema socio-económico se basa en la suposición de que todos los problemas ambientales pueden ser resueltos a través de mecanismos de precios y tecnologías eficientes y que todos los recursos naturales son generalmente inagotables (y los que no lo son pueden ser fácilmente sustituidos).

– La gestión de la actual crisis financiera y económica demuestra que hay una fuerte resistencia al cambio entre los poderes y las instituciones gobernantes, y que hay una desconexión entre el mandato de los gobiernos elegidos democráticamente y lo que realmente pueden cambiar.

– La Tasa de Retorno Energético (TRE) se refiere a cuánta energía se obtiene a partir de una unidad de energía invertida en una actividad de producción de energía. Es un parámetro crítico para la comprensión y clasificación de diferentes los combustibles. Tenía antecedentes en la idea del ” análisis energético neto” utilizada por Leslie White, Kenneth Boulding y sobre todo Howard Odum.

Respuestas a las preguntas:

1-. Pensando a largo plazo, ¿cuáles son los mecanismos necesarios para fomentar el desarrollo de un sistema energético eficiente y sostenible?

En mi opinión no vamos a tener un sistema eficiente y sostenible hasta que nuestro sistema socio-económico también está orientado hacia la eficiencia y la sostenibilidad, lo que estamos pidiendo ahora es tener un sistema de energía “sostenible” que pueden alimentar el crecimiento infinito en el consumo de material que exige nuestra economía, y que es claramente insostenible.

2-. ¿Qué instrumentos facilitan la participación ciudadana en los sistemas energéticos?

Necesitamos tener una mayor transparencia en los mercados de energía (España), que ayudaría a comprender mejor la formación de precios y cuáles son los costos reales (es decir: un aumento de la penetración de las fuentes renovables en la red eléctrica y sus impactos asociados en el territorio frente al impacto concentrado de la planta de combustible fósil clásica o de energía nuclear). Las cooperativas parecen un buen comienzo para promover las energías renovables y el balance neto en la autoproducción.

3-. ¿Cuáles son las posibilidades de lograr un sistema que opere bajo principios ecológicos y socioeconómicos?

En el sistema actual, muy pocas, como dije en la primera pregunta. Nuestro sistema no está orientado hacia la sostenibilidad, sino hacia la adquisición de los recursos naturales con el fin de disiparlos (¡ni siquiera es “producción”!). Todavía estamos gobernados por el viejo paradigma de un “mundo vacío”, cuando en realidad nos estamos acercando rápidamente a un “mundo lleno”, donde no hay más espacio para los GEI,  y donde se está agotando el capital natural y su capacidad para absorber los desechos. Una clara muestra de esta contradicción es que el indicador de la riqueza dominante, el PIB, no tiene en cuenta el agotamiento del capital natural. Asimismo, los costes del crecimiento económico son compartidos de manera desigual; nos quedamos los beneficios, compartiendo sus costes con los pobres, las generaciones futuras y otras especies. El mandato ético y moral es ayudar a los pobres a alcanzar un nivel digno de riqueza material, mientras que los países desarrollados y el mundo en desarrollo convergen a un nivel de caudal de material que por lo menos nos de algo de margen para maniobrar en caso de que los peores escenarios (escasez de energía, cambio climático desastroso) se hagan realidad.